27 nov. 2015

Siempre en mi mente.

El tiempo sigue pasando y todavía no puedo entender a quien se le ocurrió que tus hermosos ojos se apagaran. Extraño tu generosidad, tu bondad ilimitada y sobre todo tu sonrisa. Haces falta en este mundo tan desolado, la vida de nadie que te haya conocido puede ser de la misma forma en la que lo era antes.

Me siento tonta buscándote entre la gente, esperando encontrarte en algún lugar por casualidad como solía hacerlo. Eras un ser humano maravilloso que no llegó a tener todo lo que realmente merecía, la vida no fue tan justa pero a pesar de todo siempre mantuviste tu sonrisa, tu capacidad de luchar hasta el final. Hoy sólo me queda pensar que tu alma vive en la gloria y que quizás algún día pueda volver a verte, a abrazarte y a decirte lo mucho que te quise desde que te conocí. Nunca voy a olvidarte, siempre vas a estar en mi mente en los momentos de felicidad y en los de profunda tristeza, sos parte de mi corazón y nada va a sacarte ese lugar. Sos mi amigo para siempre Agustín.

¿Es posible amar cada día un poco más a alguien? ¿Perderse en su piel y saber que no hay otro lugar mejor en el mundo? ¿Es coincidencia querer pasar el resto de mis días entre sus brazos?

Nada me parece común, nada me parece una cuestión de suerte. Tenerlo conmigo es una bendición y no una casualidad. Todo es más simple con la belleza de su tacto, con la suavidad de su voz. Todo es simplemente perfecto si estoy a su lado.